Cuando los satélites confunden a SETI

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Por Morris Jones

Los astrónomos de SETI algunas veces captan señales extrañas. No se parecen a las emisiones de radio que recibimos de las estrellas y objetos normales en el espacio. Cuando esto ocurre, ponen atención. Estas señales pueden ser transmisiones de extraterrestres.

Existen procedimientos ante un potencial descubrimiento extraterrestre. Uno realiza observaciones de seguimiento de la misma fuente, o de la misma región del espacio. Se pide a otros observatorios que realicen sus propias observaciones. Y se evita hablar demasiado hasta que se conozca la fuente real de la señal.

Las observaciones de SETI han recorrido este camino muchas veces, y en todos los casos, no se encontraron evidencias de inteligencias extraterrestres. Algunas veces, las señales vienen de aeronaves. Pero un numero creciente de señales extrañas provienen de nuestra propia flota de satélites.

Recientemente, le toco el caso a la estrella enana roja Ross 128. Los astrónomos del famoso radiotelescopio de Arecibo captaron una señal inusual de la dirección de la estrella, a pesar de no estar realizando una búsqueda activa para SETI. Avisaron a otros astrónomos e incluso publicaron la noticia de estas investigaciones en su sitio web. Los medios encontraron la historia y la publicaron, anunciaron con bombo y platillo el potencial descubrimiento; a pesar del hecho que los astrónomos habían reducido la posibilidad de causas extraterrestres.

Pronto se demostro que los extraterrestres no estaban radiando mensajes al espacio desde Ross 128. Pero en definitiva, algo estaba transmitiendo. La causa mas probable, al parecer, un satélite orbitando la Tierra. Solo coincidió que pasó sobre el campo de observación del telescopio cuando se realizaban las observaciones.

Hay una enorme cantidad de transmisiones de radio artificiales en la Tierra y en el espacio. Así es como sostenemos nuestra sociedad de la información. Pero el uso extendido de las señales de radio causa problemas a los astrónomos, SETI entre otros. En el futuro, los astrónomos necesitarán adentrarse en el espacio, quizás la cara oculta de la Luna, para escapar del ruido de radio de la Tierra.

Esto es un lujo que los astrónomos de SETI no pueden permitirse de momento. Todo lo que pueden hacer es revisar cualquier señal extraña muy cuidadosamente y aceptar la posibilidad de que la interferencia de los satélites crezca en el futuro.

Esto también implica tener disciplina para no tomar conclusiones descabelladas antes de tiempo. Ver antes de saltar. Revisar antes de hablar. En 2016, surgió un torrente de noticias sobre una señal extraña recibida por el radio telescopio RATAN-600 (Rusia), la que se sospechaba fuera una transmisión extraterrestre. Las observaciones siguientes desvanecieron cualquier posibilidad de esto, y parecía que nuevamente, los astrónomos fueron embaucados por un satélite. En este caso, claramente se habló mucho, antes de investigar la señal adecuadamente.

Estos dos incidentes sirven de lección para los involucrados en SETI, los medios y el público. Cualquier señal extraña detectada por el proyecto SETI probablemente no es extraterrestre. La fuente más probable será un satélite lanzado por los humanos desde la Tierra. Debemos evitar aventurarnos a conclusiones fantásticas sin evidencias firmes. Obtener la evidencia toma tiempo, y se requerirá paciencia.

Todos deseamos encontrar evidencia de que la humanidad no está sola en el Universo. Está es una de las preguntas más importantes a las que se enfrenta la ciencia. Pero la ciencia no debe sostenerse en emociones. Necesita precaución y deducción. SETI es una búsqueda bien organizada. Pero los periodistas y el público deben ser precavidos de cualquier afirmación que encuentren.